Mi familia es prostitutas de un burdel

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Recientemente, una prostituta, que para ocultar su identidad ni siquiera ofrece un seudónimo , ha decidido remitir su historia. Los datos que rebela a priori son escasos aunque suficientes para elaborar un mínimo contexto: El timbre que convoca a las empleadas del prostíbulo sustituye al despertador por las mañanas.

Fui feliz siendo madre y esposa. Cuando mi matrimonio se rompió cerca de la treintena, tuve que decidir qué iba a hacer con mi vida. Vi un programa en la tele sobre la profesión y me quedé intrigada por lo libres que parecían las chicas sexual y financieramente.

A pesar de vivir en la punta opuesta del país de las barras y las estrellas, la mujer en cuestión reconoce que trabaja para un famoso burdel de Nevada. En ciertos condados de este estado , la profesión se encuentra legalizada desde el año Ella se traslada al prostíbulo durante un par de semanas al mes, permaneciendo el resto del tiempo en su hogar de la costa este.

Los ranchos del sexo. Miles de clientes acuden a ellos cada año protegidos por la legalidad y el desierto que los rodea. A las ocho, como le ocurre a cualquier madre, toca llevar a los niños a la escuela. La alarma del despertador se sutituye por el timbre que convoca a las trabajadoras a acudir al requerimiento de un cliente. La protagonista de esta historia decide llamar a su actual novio. T y yo nos conocimos a través de una cita de Tinder en Nueva Jersey. Acabamos pasando varios días juntos.

El sexo era alucinante y me fue hechizando con su acento de Oklahoma y su humor travieso. Es inteligente, todo un caballero, y ya desde el segundo día me sentí tan a gusto con él que le acabé contando a qué me dedicaba. Una vez a la semana, las trabajadoras del prostíbulo tienen que pasar un reconocimiento médico de enfermedades venéreas. Un doctor se desplaza hasta el local para efectuarlo. Aprendí que resistirme era peor y que lo mejor era quedarme quieta y no rechistar.

Y así quiero que sea". A partir de ese momento mis agresores y yo empezamos a comportarnos como colegas. A los 17 años y medio me acostaba con facilidad con cualquier hombre que se me cruzara en el camino.

Después de una mirada de arriba hasta abajo y viceversa, el proxeneta decidió "darme la oportunidad" y el chico se llevó euros. Durante medio año permanecí en un piso hasta cumplir la mayoría de edad. Una vez cumplida la mayoría de edad me sacaron el pasaporte y viajé a España. Llegamos a un pueblo de Alicante, Guardamar del Segura, donde tenían alquilado un piso.

Un taxi nos llevaba por las tardes y nos traía cada madrugada a un pequeño club de carretera, a unos 6 km de distancia. Mi primera noche allí fue horrorosa. Por mucho que me hubiese acostado con un montón de hombres, aquello era diferente. Teníamos que competir entre nosotras y ganarnos al cliente en dos minutos. Lloré mucho aquella primera noche.

A los clientes no les importaba mucho; a ratos pensé que incluso les gustaba. Aquello no era justo. En el taxi mi corazón empezó a latir muy fuerte mientras mi mente pensaba: Le pedí ayuda a tres clientes y uno accedió y me llevó a Torrevieja. A otro club de Alicante. Me vi totalmente colapsada, sin un motivo o un objetivo que me diese fuerzas para aguantar todo aquello. Todo cambió un día que llamé a un amigo de Rumanía y me dijo que quería venir a España, trabajar y tener una buena vida, formar una familia.

Eso me motivó mucho. Alquilé un piso cerca de Burgos, lo preparé con mucho mimo, hice la compra y preparé la comida. Estaba muy, muy feliz porque lo había conseguido. Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución.

Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución. Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución. Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta.

Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales. En la prostitución se dan todos los síntomas del campo de concentración: Si los varones dejaran de ir de putas, esto se acabaría. La prostitución no se elige con libertad. El proxenetismo y la trata de personas son delitos, y como tales deben perseguirse.

No siempre fue una forma de explotación sexual: Los terratenientes y la nobleza las mantenían en lujosas viviendas. Con el paso del tiempo se convirtieron en cortesanas para ricos amparadas por el manto de la religión. Los nobles indios perdieron poder y riqueza y dejaron de patrocinar a los templos.

La tradición de las devadasi degeneró en explotación sexual. En la distancia se observan molinos eólicos. Aquí nació la leyenda que dio comienzo a la tradición de las devadasi. El templo en sí mismo no sería gran cosa si no fuese por su leyenda. Un muro rodea el recinto y en su centro un pequeño edificio amarillo y naranja aloja una estatua negra de Yellamma. Cientos de peregrinos acuden al templo a diario. El lugar es un destino religioso y turístico.

Familias con niños pasean por el complejo. Devadasis con aspecto de tener 80 años pero que probablemente no lleguen a los cincuenta piden limosnas en el lugar.

Un desconfiado sacerdote asegura que aquí no se realizan consagraciones. La pregunta ofende al religioso , que corta la conversación. Los esfuerzos del Gobierno indio y las organizaciones no gubernamentales han limitado las consagraciones, pero no puesto fin a ellas. Si antes se llevaban a cabo en los templos, ahora se hacen a escondidas.

Se realizan en las casas de los sacerdotes , que lo hacen por dinero. Las redes de prostitución también impiden el fin de las devadasi. Durante los festivales religiosos en los que se llevan a cabo consagraciones, proxenetas de Bombay, Pune, Bangalore y otras ciudades acuden a los pueblos de Karnataka para comprar devadasis con las que llenar sus burdeles. Hija, nieta y tataranieta de devadasis, Chandani escapó a su destino. Su madre murió de sida cuando ella tenía seis años. Miedo como el que ha paralizado a importantes testigos de la operación que hace unas semanas desarticuló en Andalucía una red que explotaba a mujeres.

La investigación concluyó con 52 imputaciones y el cierre de seis clubes. Un negocio de carne con sucursal en Brasil.

Y al final de la cadena, mujeres, algunas sin papeles, que debían dormir en el club, en las mismas habitaciones en las que tenían relaciones sexuales y rodeadas de gorilas y mamis. Trabajaban 12 horas diarias y debían abonar 50 euros por descansar cuando menstruaban y entre y por abandonar el recinto.

Pese a todos estos horrores, las testigos protegidas han comenzado a vacilar en su primera declaración, algo frecuente con los proxenetas. Esas mujeres han sentido el tirón de las cadenas invisibles que describen las protagonistas de este reportaje. Las prostitutas a las que Marcela logra convencer para que escapen de las mafias acaban pasando por las oficinas de su ONG. La asociación tiene en el centro de Madrid un taller en el que aprenden costura ejecutando arreglos para boutiques del barrio.

Un martes de marzo, una asistente social acompaña a las alumnas, la mayoría testigos en protección, mientras diseñan delantales. En uno se ven dos monigotes: Otro mural identifica los alimentos con vitaminas y minerales.

Ana Delgado, la trabajadora social, explica que tratan con mujeres de perfiles heterogéneos: Unas 40 asociaciones trabajan con víctimas de trata en todo el país.

Sus prestaciones son confidenciales y gratuitas, e intentan ofrecer un servicio integral que comprende alojamiento, tratamiento psicológico, de inserción sociolaboral y asesoría jurídica. El proceso dura hasta año y medio. Las mujeres llegan por vías diferentes: La ley establece un periodo de reflexión para que la víctima denuncie.

Solo 98 de lo hicieron en Tras una intervención, por ejemplo en un club de carretera, los agentes de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales UCRIF pasan entrevistas individuales de tres o cuatro minutos a las prostitutas. Un apartado del cuestionario en el que reseñan los indicios de trata que han apreciado revela la dureza de los casos. Aun con indicios, la identificación es muy difícil si la mujer niega los hechos.

Incluso las identificadas suelen negarse a presentar una denuncia. Lo hagan o no, la ley ofrece a toda víctima un periodo de reflexión un mes renovable por un segundo para decidir si colabora con la policía.

Como la inmensa mayoría son extranjeras, denunciando acceden a los beneficios que acuerda el artículo 59 bis de la Ley de Extranjería a quienes colaboran con la justicia: Aun así, de periodos de reflexión ofrecidos en , solo los aceptaron 98 mujeres. Dado que la denuncia abre un mayor abanico de posibilidades de inserción, las ONG suelen recomendarla, pero no siempre. Colaborar con la policía no solo puede suponer un calvario de interrogatorios y recaídas anímicas.

Hace unos días volvió a prisión después de que la juez Pilar de Lara dictaminase que había utilizado sus cuatro meses de libertad condicional para ir visitando a las mujeres que declararon contra la trama mafiosa que en Lugo hermanaba a guardias civiles, policías y proxenetas.

Pulleiro no ha sido el primero en acosar a testigos del caso. Desde el primer día, las extrabajadoras del burdel han recibido amenazas. Muchas han regresado a sus países de origen, y otras, a la vida de club. En su trabajo ha aprendido lo intensa que puede ser la palabra frustración. Luis habla, y sus palabras suenan llenas de desencanto. Luis coincide con el resto de entrevistados en que la ley de protección de testigos hace aguas , pero cree que sigue siendo otra vulnerabilidad la gran razón de que demasiadas mujeres se queden paradas frente a la puerta de la jaula abierta.

Había empezado a estudiar y me di cuenta de que nunca podría acabar mis estudios si estaba en un trabajo normal cobrando cinco euros por hora. Empecé en una tienda erótica, luego en un salón de masajes y al final acabé en un burdel. Nuca he conocido a una mujer que sea prostituta solo por tener sexo. Es muy duro tener sexo con un hombre desagradable y seguir adelante era difícil. Para mí también es complicado hablar de este tema con mi familia.

No quieren creer que yo fui prostituta durante cinco años. Hay muchas universitarias que son prostitutas pero también hay mucho cuidado y en la universidad no se habla de ello porque muchas tienen miedo de perder una oportunidad académica.

Mi novio también lo sabe. Pero los compañeros de trabajo no saben nada de mi pasado porque luego no te toman en serio. Pese a que a lo mejor algunos se muestran tolerantes con las prostitutas cuando tienen una delante es distinto y empiezan a tener vergüenza. Si hablan de forma general sobre la prostitución hay gente que es tolerante pero si una hermana o una vecina es prostituta ya no lo es.

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Su firmeza se ampara en un alegato desprovisto de dudas que sólo el insondable ejercicio de la memoria ha transformado en constructivo. Si antes se llevaban a cabo en los templos, ahora se hacen a escondidas. Confesiones del día a día. El feminismo -y en concreto la plataforma Feminicidio. Tiempo de lectura 7 min. Fueron víctimas y son agentes del cambio. No soy capaz de darme cuenta de en qué etapa de mi vida estoy. Sinonimos de prostitutas putas muy buenas te pasa una cosa tan fuerte como la que me ha ocurrido a mí, valoras cada instante. En el mejor de los casos, se casaban entre ellos porque nadie de otra comunidad se acercaba. Desde entonces, la vida de Asha ha cambiado en muchos aspectos. Pero no tiene dinero para hacerlo. Recientemente, una prostituta, que para ocultar su identidad ni siquiera ofrece un seudónimoha decidido remitir su historia.

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Pensé que me iba a convertir en la futura estrella de los medios. Pero nunca hice nada parecido.