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El refinamiento y multiplicación de los artículos de consumo alimentos, bebidas, trajes, etc. Tenemos, poco anterior a La Celestina , un testimonio sumamente vivaz y pintoresco de esta nueva situación social. Haciendo la crítica de su tiempo, escribe el bachiller Alfonso de la Torre: Hay un dato sumamente elocuente: Lo sabe muy bien la vieja Celestina: Todavía décadas después, un médico lo declara en términos semejantes.

Ello nos confirma cómo el lujo ostensible en el consumo era ley para un joven señor rico ocioso como nuestro protagonista. Pues bien, a esa joven brigada de gozadores y gastadores podía pertenecer sociológicamente Calixto. Y en su mundo y medida, como corresponde a su condición femenina, Melibea.

Pero ya en la Historia troyana descubrimos que un nuevo elemento ha sido introducido: Recordemos los términos en que Calixto hace el elogio de Melibea: Es el espíritu de la alta burguesía el que causa este cambio, como luego tendremos ocasión de exponer.

La aplicación del esquema interpretativo de que nos venimos sirviendo se puede seguir en otros aspectos. Todo ello nos da el cuadro de la alta clase distinguida, económicamente privilegiada, en la fase del primer Renacimiento.

Bajo este aspecto nos aparecen ya los ricos del mundo social de La Celestina. Tanto se atribuye en ellas alto linaje a Melibea como a Calixto, por tanto, no tienen por qué, los que con juicio crítico e histórico hoy interpreten la obra, aceptarlas en un caso y rechazarlas en otro. Rojas, cristiano nuevo, por su procedencia judaica y por su profesión de abogado, estaría próximo a los medios de la burguesía mercantil, tal vez sin participar de ella, y se sentiría preocupado por la relajación o desmoralización -en el sentido de la moral social tradicional- que en tales medios se producía, por, la caída de los viejos vínculos y el olvido de las viejas convenciones sociales que las relaciones mercantiles traían consigo.

Un trastorno en la vida de la sociedad traído por las relaciones cosmopolitas, exóticas, de los ricos, esto es lo que ya en los hijos de la gran burguesía se ponía por entonces de manifiesto, aunque en las nuevas maneras ennoblecidas de sus jóvenes no quedara a veces aparentemente ni el recuerdo del tipo de vida burguesa de que procedían.

Mencionemos algunas de ellas. Para expresar, en otra ocasión, su pesimismo, le oímos decir: Una feria con sus compras y ventas de mercancías, es la imagen que le viene a la mente en tan triste ocasión. En su lamentación por la muerte de la que llama su rica heredera, Pleberio exclama: Estas frases no han sido objeto de una interpretación satisfactoria. Nadie a esto llamaría haber fabricado navíos, ni hoy, ni menos en el siglo XV, en que la palabra, de reciente difusión, designa embarcaciones importantes.

Pleberio es, pues, por confesión propia, constructor o armador de naves, que ambos sentidos pueden tener sus palabras. María Rosa Lida ha hecho observar que en la obra de Petrarca De remediis utriusque fortunae -cuya influencia sobre La Celestina es tan amplia y relevante- aparece también un personaje en cuyas naves se cargan ricas mercadurías Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia.

Son los honores sociales que el rico burgués compra con su dinero, introduciéndose en formas de tipo nobiliario, por la nueva vía de la riqueza. Para terminar nuestra interpretación, tengamos en cuenta que de todo ello habla Pleberio en una imprecación a la fortuna, a la que ha llamado administradora de los bienes materiales: Tal es el proceso de ennoblecimiento del burgués rico, conforme al tipo a que pertenece Pleberio, el cual ejerció en años anteriores el comercio por mar.

Así lo había sostenido Cicerón 47 y así se pensaba y se practicaba en la Europa del Renacimiento. Se trata de una traducción casi literal de Cicerón A fines del mismo siglo, todavía expone la tesis, como criterio general y con plena aceptación, López Pinciano En el pasaje de su De Officiis que acabamos de recordar, Cicerón hace un comentario interesante: Pues bien, la doble referencia a los navíos y a sus grandes heredamientos, en las palabras de Pleberio, coincide con ese esquema.

Apenas si se encuentra una sola mención de parientes y amigos, muy lejana y débil, en comparación con el modo que pudiera tener de considerar la parentela un joven de antiguo linaje distinguido. Se entretiene en deportes de contenido caballeresco subsidiario, sin otra excepción que la caza, de modo que no hay la menor alusión militar en torno a él. Llama la atención la poquísima familiaridad que todos, en torno a Calixto, tienen con las armas, lo extraño que se les hace a los seguidores de este joven amo ir armados.

A nadie, al recomendarle huya de los peligros del amor, se le ocurre proponerle se entregue a empresas guerreras. Sus servidores son de poca calidad o improvisados -como ese mozo de espuelas que tiene que hacer las veces de criado personal. No hay mención de posibles propiedades señoriales, y en cambio hay una referencia curiosa: En todo caso, en la intendencia del rico tradicional y poderoso se compra en grueso y no con repetida frecuencia.

Una economía de gran señor seguía siendo una economía tradicional o de subsistencia, una oeconomía , basada en la autonomía doméstica de provisión, ajena al mercado urbano y a su crematística En los ricos de reciente elevación se dan faltas sociales con frecuencia.

Es el caso de los ricos recientes, en su alto nivel social. En ese género celestinesco, verdadera ola de literatura obscena que tanto se difunde en España en las primeras décadas del XVI, se mantiene tal característica No hay necesidad de acudir a motivaciones étnicas en Rojas para explicarse datos de esta naturaleza ni tendría sentido; basta con ver una situación de la época.

Echa en culpa al alcalde, que ha ordenado la ejecución de sus servidores, haberle colocado en tan desairada posición, y le recrimina por su proceder, mas no porque haya olvidado, al actuar de ese modo, la condición de, caballero del amo a quien los condenados servían, sino por haber sido ingrato a los favores económicos que debía a su padre.

Sin embargo, Calixto reacciona muy pronto, dando prueba de lo poco que ha calado en él el sentimiento de las obligaciones que le impone su condición de señor.

También Pleberio y Celestina, cada uno por su parte, muestran reacciones semejantes. Aunque esto lo haya conseguido Rojas con recursos literarios magistrales, no hay que ver en ese aspecto solamente un problema de técnica de escritor. Se trata de toda una nueva manera empleada en la captación de la realidad humana, considerando que esta se da siempre en un hic et nunc , y que cuando se quiere reflejar aquella en una obra literaria es necesario recogerla inserta en esas circunstancias, al modo como un arbusto, para conservarlo vivo, se transplanta con su cepellón.

Con esto, es decir, con ese nuevo arte de captar lo real humano, ha dicho María Rosa Lida, se busca presentar al personaje en su intimidad Ahora bien, la intimidad de la vida personal, que nada tiene que ver, claro es, con la interioridad del alma, constituye típicamente un producto burgués.

Estrechamente ligado a ello va el aspecto literario que la obra ofrece y que representa una efectiva novedad. Todo ello puede ser indiscutible y la erudición incomparable de la señora Lida de Malkiel se emplea a fondo para demostrarlo. Tendremos que admitir que La Celestina corresponde a la tradición teatral, que toma de ella sus elementos y que el autor quiso hacer sinceramente una comedia o tragicomedia.

Ese aspecto novelístico hay que atribuirlo a la cultura social de que la obra surge, cuyos supuestos el autor supo elaborar originalmente en esa nueva forma literaria.

Es necesario rebajar mucho la opinión tradicional que insiste sobre la poca aptitud de los españoles para el comercio. Los hechos prueban lo contrario. En el auge económico del siglo XV tuvo un papel fundamental el comercio marítimo externo En Italia, la relación de Sevilla y Génova es intensa, y, desde mediados del XV, con motivo de la hostilidad entre Barcelona y Génova, los barcos castellanos tienen una gran actividad que se extiende también a Marsella Un nuevo sentimiento de riqueza que ha sido estudiado por Fanfani, principalmente sobre fuentes italianas, pero que se extiende a toda la Europa occidental 70 mueve, y aun conmueve, el mundo social de La Celestina.

Lo reconocía también, por su parte, el poeta Ausias March:. No querría bienes mal ganados. La inversión de los términos, en el plano del espíritu burgués precapitalista, es clara. Desde que, en el declinar del Medievo, una nueva mentalidad se anuncia, el fin de enriquecimiento es la ley y toda consideración moral, si no se pierde -en ninguna ocasión, desde luego-, pasa a segundo plano.

Vives formulaba así tal estado de espíritu: Pleberio no dice que con honra se hizo rico, sino que, con sus holgados medios, adquirió honras. Sempronio, con cínico despego, declara que no le mueve ni le importa nada el remedio de su amo, sino salir él de pobreza.

La buena y holgada casa en que se alberga la vida personal, íntima, es el símbolo del bienestar económico -luego volveremos a encontrarnos con otra declaración semejante. Ahora tenemos que observar que ese lucro o provecho, generalmente, en el complejo de relaciones sociales de La Celestina , se contabiliza en dinero. Y en el Rimado de Palacio , el canciller López de Ayala tiene frases semejantes.

Hay incluso testimonios que pueden tenerse por anteriores Pero una cosa es la mera expresión literaria sobre este tópico acerca del poder de la riqueza y otra muy distinta comprobar en qué manera y con qué amplitud los medios de pago de tipo dinerario se han introducido en la vida social.

Es de interés tomar en consideración el alto grado de desarrollo de la economía dineraria que se puede apreciar y aun medir en La Celestina -se nota también en esto, claramente, una diferencia de fase, respecto al Libro de Buen Amor. El dinero es lo que se busca, es lo que se emplea en las relaciones de dar y tomar, es lo que funciona como medida para valorar bienes. El dinero es tan familiar que sus propiedades sirven, metafóricamente, de término de comparación.

Lo que Calixto le da, las mercedes que le concede o promete, Celestina las reduce a dinero: Y esto ocasionó una mecanización de las relaciones y, en consecuencia, un distanciamiento recíproco de los individuos -lo cual, en definitiva, engendraba libertad-. Tener en cuenta esta circunstancia es decisivo para comprender el complejo de relaciones sociales en el mundo de La Celestina. Pasemos ahora a contemplar un nuevo aspecto del mismo, en estrecha conexión con los anteriores.

El medio característico de la burguesía, en el que la economía dineraria se desarrolla, era la ciudad, como es bien sabido. En plena conformidad con lo que en ella venimos encontrando, La Celestina es un típico, inconfundible producto de la cultura ciudadana. Lo es la Tragicomedia de Rojas, en cuanto obra literaria, y lo son los personajes que en ella pululan. Claro que el porcentaje de población campesina siguió siendo mucho mayor, aunque se iniciaron señales de despoblación en algunas partes.

Lo interesante es que las ciudades son las que aumentan. Así, por lo menos, eran vistas muchas de nuestras ciudades -y esto es lo que para nosotros cuenta ahora.

De ninguna de ellas, ciertamente, cabe buscar la imagen concreta en La Celestina. Con mucha agudeza creemos que ha dejado resuelta la dificultad María Rosa Lida: Al inventar una ciudad, como Rojas lo hace, tipifica fielmente el medio ambiente en que el mundo de sus personajes vive y redondea la significación histórico-social de su obra. Hemos visto el papel que las riquezas y el lujo tienen en la crisis social del XV y en la formación de la clase ociosa, a cuyo tipo responden los personajes de La Celestina.

En las formas de ecología social, la ciudad es el medio del deleite, del gasto superfluo, de la comunicación, de la ostentación. Esa actitud de ostentación, en la casa responde a los caracteres de la cultura urbana y al puesto que la mujer asume en la misma. El papel que el lujo de la mujer tuvo, durante los primeros siglos modernos, en el desarrollo del capitalismo, fue señalado por Sombart Ello pone de relieve un factor que es interesante tener en cuenta: Iniciativa y lujo de la mujer que traen ese nuevo gusto de la época por la mansión ciudadana.

Los grandes ricos de la nobleza antigua viven en el campo, en ambientes rurales: En La Celestina , todos los personajes que intervienen en la acción son tipos urbanos. Sus costumbres, sus relaciones, sus conversaciones, su callejeo, son propios de la vida de ciudad. Todos los oficios de la gente que en la obra aparecen son oficios ciudadanos. Y, de acuerdo con esta caracterización urbana del mundo de La Celestina , observemos que sus personajes viven su tiempo, medido y regulado por el reloj.

Quiero decir que el reloj es el instrumento de que se sirven para medir y ordenar su tiempo. Son numerosas las referencias al reloj que se encuentran en el texto de la Tragicomedia: En los siglos XIV y XV, se instalan relojes comunales en las ciudades de los que algunos todavía subsisten, y en aparece el reloj de bolsillo. Pero fijémonos en el tipo principal. Celestina se presenta a sí misma: Casa, nombre personal, decoro social, intercomunicación de los vecinos, ciudad: Es, con ello, exactamente, el tipo de hechicera del Renacimiento frente a la bruja de otras épocas.

Sombart ha demostrado cómo, siendo la ciudad el lugar ideal para la circulación del dinero, lo es también para el desarrollo de los placeres. Placer y dinero van juntos, son los términos de comparación con los que se relaciona el anhelo de felicidad que la clase ociosa en los medios ciudadanos persigue.

El proceso de mundanización en el Renacimiento va ligado a ello. Placer sensual y gusto por la vida dependen de ese proceso que tan agudamente se da en el ambiente innovador de los ciudadanos. Ya sabemos que por razón de su riqueza el señor ha de quedar exento de ocupación económica. No digamos que esta viene determinada fijamente por tal situación, pero sí influida, condicionada, de manera que de ella dependen los cambios en sus criterios morales y los trastornos en la sociedad de la que forma parte, cambios y trastornos que la opinión tradicional considera como grave desorden.

Es un fenómeno de contagio que se produce en todo grupo social. Los sociólogos han tendido a interpretarlo como causado por una relación de imitación, de mimetismo. En cualquier caso se presenta como un hecho positivo en toda sociedad humana, hecho con el cual hay que contar. Con Simmel dijimos también al empezar que, en todo nexo de mando y obediencia, en general, y, por consiguiente, en toda relación de amo-criado, se dan dos partes, las cuales son siempre activas, aunque lo sean desigualmente.

Hemos de partir del fenómeno, estudiado también por Veblen, de la constitución de una clase ociosa que, llamaremos derivada o de segundo grado, integrada por los servidores de los individuos de la clase ociosa principal. Lo cierto es que, ante el disparatado crecimiento de la masa de individuos de la clase subalterna ociosa, desde mediados del siglo XVI se levantarían fuertes clamores. Si estos servidores son buenos, de excelente calidad, bien instruidos, en la medida en que conseguir tenerlos al servicio propio supone un esfuerzo y un gasto mayor, cumplen mejor el fin de ostentación que con ellos se busca.

Con ello coincide el mayor respeto con que todos hablan de la persona de Pleberio y de su casa Originariamente, el criado no era un servidor contratado, sino un miembro de la casa, ligado personalmente a ella, con lazo de deberes morales entre él y el amo, lazo que unía también entre sí a todos los miembros de la familia como amplia sociedad doméstica. También en Sempronio, aunque tan sólo en un primer momento, se manifiesta una actitud semejante, en virtud de la cual se siente obligado a sermonear a su joven señor.

En la literatura celestinesca tan por debajo en todos los aspectos -y muy especialmente en su significación histórica- del nivel del prototipo, cuyo problema humano no se capta , vemos que los criados, de ordinario, se mantienen dentro de un cuadro tradicional de fidelidad. Sólo los criados de la Tercera Celestina se aproximan a los de su prototipo. También en esto, desde el punto de vista de lo que pueda ser la reacción psicológica de un personaje, resulta el hilo construido por Rojas perfectamente claro.

También al despedirse en otro momento de Calixto tiene unas frases de agria malquerencia hacia su amo, nacidas del rencor que le guarda por el envilecimiento que su desorden echa sobre todos y porque se le han venido abajo las razones en que se basaba su aceptación del sistema social de respeto al señor en que había vivido.

Calixto pierde su halcón en el patio de Melibea. A verla, se enamora de ella, pero ella rechaza su proclamación de amor. Cuando Sempronio va a ver a la Celestina con las noticias del amor de Calixto, Crito, un cliente de Celestina, se encuentra con Elicia.

Elicia y la Celestina tienen que esconderlo de Sempronio. Afirma que ella conoce a todos los bichos de la tierra tan bien que puede convencer hasta las ranas de los charcos de decir lo que ella quiera. Calixto le da a la Celestina cien monedas como primer pago. Ansioso de apurar todo, Calixto manda a que Sempronio vea a la Celestina otra vez.

Durante su visita, Celestina trata de calmar a Sempronio. Finalmente, la Celestina deja otra vez a Sempronio con Elicia y se dirige para la casa de Melibea. Quiere tanto ver a Melibea. Celestina le pide a Melibea que ore a favor de Calixto para calmar sus deseos. Melibea le da un cordón de rezo a Celestina. Celestina visita a Calixto otra vez. Celestina solicita recompensa de Calixto por el cordón que tiene.

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Perdidas son las mercedes, las magnificencias, los prostitutas la celestina fiesta prostitutas nobles. Y como el estado social que se contempla se prostitutas coslada prostitutas en santa coloma basado en este irritante privilegio, la crítica de las nuevas formas sociales toma un tono particularmente acre: No hay, en cambio, relación afectiva y personal de los criados al amo, ni tampoco de este a aquellos, como se revela al conocer Calixto la desgracia que sus acompañantes han sufrido. No sólo es rico, sino que lo ostenta. Al inventar una ciudad, como Rojas lo hace, tipifica fielmente el medio ambiente en que el mundo de sus personajes vive y redondea la significación histórico-social de su obra. prostitutas la celestina fiesta prostitutas Declaran que vienen por su parte de la cadena. Sus padres habían vivido bajo la ley de un ahorro calculado, de una administración prostitutas la celestina fiesta prostitutas en alto decoro, sí, pero de severa medida en lo adecuado de sus gastos. Y un mercader del mismo tipo, Paolo da Certaldo, dejó escrito en sus memorias: El refinamiento y multiplicación de los artículos de consumo alimentos, bebidas, trajes. Para terminar nuestra interpretación, tengamos en cuenta que de todo ello habla Pleberio en una imprecación a la fortuna, a la que ha llamado administradora de los bienes materiales: Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia. Y en el Rimado de Palacioel canciller López de Ayala tiene frases semejantes.

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Atañe al conjunto de la sociedad. Tenemos que distinguir entre la imagen de la sociedad y de los hombres que el autor nos presenta y los fines que le mueven al hacerlo así. El autor no se dispone a defender a aquella, ni nos invita a estimarla como valiosa y ejemplar. Hay en la obra -y tal es su propósito final- una reprobación de la sociedad que pinta, por lo menos en algunos de sus aspectos principales.

Pero, al mismo tiempo -y tal es la gran ocurrencia de Rojas-, hay una aceptación de la sociedad misma que se critica, como plano del que hay que partir: Sin duda, el honor, el deber, la fama, el puesto social, etc. Por eso es posible que se escriba una obra como La Celestina. Esa crisis social a que hemos aludido empezaba en ta parte alta de la estructura social.

Pero el desorden interno que este personaje pone de manifiesto afecta ya a todos los estratos de la sociedad. La clase de los señores, como clase dominante, es, sin duda, la responsable de la estructura y perfil de la sociedad.

Mediante su dominio de los recursos de que la sociedad en cuestión dispone, aquella clase determina el puesto de cada grupo social en el conjunto, el sistema de sus funciones, el cuadro de sus deberes y derechos, es decir, la figura moral de cada uno de esos grupos.

En definitiva, la clase dominante es la responsable de las relaciones ético-sociales entre los diferentes grupos. Pero esto no es todo. En el prólogo del Anfitrión de Plauto, de donde, como es sabido, arranca la denominación de tragicomedia, se explica la invención del término por que en la obra aparecen reyes y dioses mezclados con esclavos En La Celestina , la utilización por Rojas de tal término denuncia la profunda fusión de ambos planos sociales en su obra: El grupo proletario se instala en el centro de la acción; tal novedad se muestra por igual en la doble cara tragicómica de La Celestina.

El planteamiento interrogativo del tema -anticipadamente shakespeareano- nos hace patente el fondo de la cuestión: Sobre esa base, el desatarse del drama de Calixto y de cuantos le siguen resulta inevitable He aquí el problema de fondo.

Esa unidad se traducía en la unidad de Dios, en la del universo, en la unidad de una ordenación moral, en la unidad de un sistema social Orden y jerarquía fundaban esa unidad.

Pues bien, esa unidad es la que queda fundamentalmente trastocada: En el siglo XV el sentido de esta crisis es claro, por mucho que todo esto haya que considerarlo en una fase inicial, cuyo sentido, sin embargo, algunos, y entre ellos Fernando de Rojas, advirtieron desde muy pronto.

Aunque sea arrancando de un tema muy pequeño y trivial, Celestina, dirigiéndose a una de sus muchachas, formula este pensamiento, en forma que bien parece pretender una significación general: Afirma Rojas en las primeras palabras del prólogo una idea que ha sido muy comentada: Nos parece demasiada doctrina la que se encierra en esa frase y demasiada argumentación la que en el texto del prólogo le sigue, para reducirlo al caso a que las aplica el autor.

Procede a continuación a confirmar lo que esas palabras iniciales dicen y para ello echa mano de toda una serie de ejemplos del mundo natural: Con tal imagen se abre la Tragicomedia. Luego confirmaremos esta relación, que aquí, por primera vez, nos surge al paso, y nos surge, precisamente, en el momento mismo de abrir la obra. Los hombres del siglo XV, bajo la crisis de las ideas tradicionales de unidad y armonía, vivieron agudamente un sentimiento de variedad y de contraposición.

En esos años críticos la imagen del mundo como concurrencia y lucha parece imponerse desde el plano de las relaciones económicas de mercado, que sobre esto ejercen una influencia decisiva, hasta el de las concepciones acerca del universo. Pero mientras, en el grupo de los personajes de La Celestina , veremos luego a Pleberio, como conclusión del drama que todos ellos han vivido, formular la tesis de que el mundo es un desorden fortuito contradictorio.

A nuestro modo de ver, es el desarreglo de la clase alta, de la clase ociosa -tal como pudo ser considerado con un criterio moralista en su tiempo-, que va a repercutir sobre todo el cuerpo social. La Celestina nos da la imagen del mundo social del primer Renacimiento, sociedad que, en un plano destacado, nos presenta a la clase de los ricos bajo una nueva forma.

La posesión de grandes bienes queda asimilada a la nobleza. Tal es el sentido sociológico de la clase ociosa, en virtud de las transformaciones sufridas por la sociedad estamental en el otoño del Medievo. El término, ocio , tal como aquí se emplea -diremos nosotros, siguiendo a Veblen-, no comporta indolencia ni holganza.

A las alteraciones sociales que provoca la constitución de la nueva clase ociosa de los ricos, responde fielmente el mundo de La Celestina. En el estadio de amplio desarrollo económico y en la situación cuasi-pacífica que alcanza la sociedad al término del Medievo, se produce el fenómeno de que los medios de que tradicionalmente se servía el caballero para conseguir reputación son reemplazados por medios económicos, medios con los que se alcanza aquella reputación social, en cuanto que permiten adquirir y conservar la riqueza.

Esta determina aquella, hasta el punto de que López Pinciano insiste: Antes, la superioridad de reputación de los miembros de la clase ociosa, en su etapa guerrera, se manifestaba en la abundante posesión de bienes y también de personas que, como siervos o esclavos, trabajaban para el señor. De bienes y esclavos se había apoderado este por medio de sus armas y el dominio sobre unos y otros le libraba de trabajar.

Su valor le eximía de trabajo material con lo que, andando el tiempo, la exención de trabajo manual fue testimonio de valor. Ahora, en la etapa pacífica o económica, la superioridad se ha de reflejar también en un efectivo dominio sobre cosas y hombres. Nuevos ricos que quieren ser reconocidos como nuevos señores, tienen que establecer formas adecuadas en las que externamente se proyecte su condición de distinguidos.

No hay en el texto de la obra ninguna alusión militar que le afecte, y, en sustitución de ello, demuestra ostensiblemente su ocio, practicando actividades o deportes meramente gratuitos -la caza, el paseo a caballo, el juego, el amor-. No sólo es rico, sino que lo ostenta. La preocupación en este por las galas de vestir, que se hace patente en momentos importantes de la obra y se repite en todas las novelas del mismo género, responde cumplidamente al esquema sociológico que hemos expuesto.

Son los hijos de una clase que trabajó severamente en acumular fortuna. Sus costumbres, sus sentimientos, su conducta entera, vienen condicionados por la posesión heredada, no ganada, de ricos patrimonios.

Sus padres habían vivido bajo la ley de un ahorro calculado, de una administración inspirada en alto decoro, sí, pero de severa medida en lo adecuado de sus gastos.

Y un mercader del mismo tipo, Paolo da Certaldo, dejó escrito en sus memorias: Estos conquistadores de fortunas no recomiendan el no gastar, sino hacerlo con proporcionada adecuación. Sus hijos no se salen de esta norma, aunque le den diferente aplicación, cuando gastan espléndida y ostensiblemente en lo que piensan que les conviene, esto es, en llevar una vida de grandes señores.

Debido a la aparición de estos hijos de ricos, en el siglo XV hay, comparativamente, un desarrollo inusitado de los objetos de lujo. El refinamiento y multiplicación de los artículos de consumo alimentos, bebidas, trajes, etc. Tenemos, poco anterior a La Celestina , un testimonio sumamente vivaz y pintoresco de esta nueva situación social. Haciendo la crítica de su tiempo, escribe el bachiller Alfonso de la Torre: Hay un dato sumamente elocuente: Lo sabe muy bien la vieja Celestina: Todavía décadas después, un médico lo declara en términos semejantes.

Ello nos confirma cómo el lujo ostensible en el consumo era ley para un joven señor rico ocioso como nuestro protagonista.

Pues bien, a esa joven brigada de gozadores y gastadores podía pertenecer sociológicamente Calixto. Y en su mundo y medida, como corresponde a su condición femenina, Melibea.

Pero ya en la Historia troyana descubrimos que un nuevo elemento ha sido introducido: Recordemos los términos en que Calixto hace el elogio de Melibea: Es el espíritu de la alta burguesía el que causa este cambio, como luego tendremos ocasión de exponer. La aplicación del esquema interpretativo de que nos venimos sirviendo se puede seguir en otros aspectos.

Todo ello nos da el cuadro de la alta clase distinguida, económicamente privilegiada, en la fase del primer Renacimiento. Bajo este aspecto nos aparecen ya los ricos del mundo social de La Celestina. Tanto se atribuye en ellas alto linaje a Melibea como a Calixto, por tanto, no tienen por qué, los que con juicio crítico e histórico hoy interpreten la obra, aceptarlas en un caso y rechazarlas en otro.

Rojas, cristiano nuevo, por su procedencia judaica y por su profesión de abogado, estaría próximo a los medios de la burguesía mercantil, tal vez sin participar de ella, y se sentiría preocupado por la relajación o desmoralización -en el sentido de la moral social tradicional- que en tales medios se producía, por, la caída de los viejos vínculos y el olvido de las viejas convenciones sociales que las relaciones mercantiles traían consigo.

Un trastorno en la vida de la sociedad traído por las relaciones cosmopolitas, exóticas, de los ricos, esto es lo que ya en los hijos de la gran burguesía se ponía por entonces de manifiesto, aunque en las nuevas maneras ennoblecidas de sus jóvenes no quedara a veces aparentemente ni el recuerdo del tipo de vida burguesa de que procedían.

Mencionemos algunas de ellas. Para expresar, en otra ocasión, su pesimismo, le oímos decir: Una feria con sus compras y ventas de mercancías, es la imagen que le viene a la mente en tan triste ocasión. En su lamentación por la muerte de la que llama su rica heredera, Pleberio exclama: Estas frases no han sido objeto de una interpretación satisfactoria.

Nadie a esto llamaría haber fabricado navíos, ni hoy, ni menos en el siglo XV, en que la palabra, de reciente difusión, designa embarcaciones importantes. Pleberio es, pues, por confesión propia, constructor o armador de naves, que ambos sentidos pueden tener sus palabras. María Rosa Lida ha hecho observar que en la obra de Petrarca De remediis utriusque fortunae -cuya influencia sobre La Celestina es tan amplia y relevante- aparece también un personaje en cuyas naves se cargan ricas mercadurías Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia.

Son los honores sociales que el rico burgués compra con su dinero, introduciéndose en formas de tipo nobiliario, por la nueva vía de la riqueza. Para terminar nuestra interpretación, tengamos en cuenta que de todo ello habla Pleberio en una imprecación a la fortuna, a la que ha llamado administradora de los bienes materiales: Tal es el proceso de ennoblecimiento del burgués rico, conforme al tipo a que pertenece Pleberio, el cual ejerció en años anteriores el comercio por mar.

Así lo había sostenido Cicerón 47 y así se pensaba y se practicaba en la Europa del Renacimiento. Se trata de una traducción casi literal de Cicerón A fines del mismo siglo, todavía expone la tesis, como criterio general y con plena aceptación, López Pinciano En el pasaje de su De Officiis que acabamos de recordar, Cicerón hace un comentario interesante: Pues bien, la doble referencia a los navíos y a sus grandes heredamientos, en las palabras de Pleberio, coincide con ese esquema.

Apenas si se encuentra una sola mención de parientes y amigos, muy lejana y débil, en comparación con el modo que pudiera tener de considerar la parentela un joven de antiguo linaje distinguido. Se entretiene en deportes de contenido caballeresco subsidiario, sin otra excepción que la caza, de modo que no hay la menor alusión militar en torno a él. Llama la atención la poquísima familiaridad que todos, en torno a Calixto, tienen con las armas, lo extraño que se les hace a los seguidores de este joven amo ir armados.

A nadie, al recomendarle huya de los peligros del amor, se le ocurre proponerle se entregue a empresas guerreras. Sus servidores son de poca calidad o improvisados -como ese mozo de espuelas que tiene que hacer las veces de criado personal.

No hay mención de posibles propiedades señoriales, y en cambio hay una referencia curiosa: En todo caso, en la intendencia del rico tradicional y poderoso se compra en grueso y no con repetida frecuencia. Una economía de gran señor seguía siendo una economía tradicional o de subsistencia, una oeconomía , basada en la autonomía doméstica de provisión, ajena al mercado urbano y a su crematística En los ricos de reciente elevación se dan faltas sociales con frecuencia.

Es el caso de los ricos recientes, en su alto nivel social. En ese género celestinesco, verdadera ola de literatura obscena que tanto se difunde en España en las primeras décadas del XVI, se mantiene tal característica No hay necesidad de acudir a motivaciones étnicas en Rojas para explicarse datos de esta naturaleza ni tendría sentido; basta con ver una situación de la época. Echa en culpa al alcalde, que ha ordenado la ejecución de sus servidores, haberle colocado en tan desairada posición, y le recrimina por su proceder, mas no porque haya olvidado, al actuar de ese modo, la condición de, caballero del amo a quien los condenados servían, sino por haber sido ingrato a los favores económicos que debía a su padre.

Sin embargo, Calixto reacciona muy pronto, dando prueba de lo poco que ha calado en él el sentimiento de las obligaciones que le impone su condición de señor. También Pleberio y Celestina, cada uno por su parte, muestran reacciones semejantes.

Aunque esto lo haya conseguido Rojas con recursos literarios magistrales, no hay que ver en ese aspecto solamente un problema de técnica de escritor. Se trata de toda una nueva manera empleada en la captación de la realidad humana, considerando que esta se da siempre en un hic et nunc , y que cuando se quiere reflejar aquella en una obra literaria es necesario recogerla inserta en esas circunstancias, al modo como un arbusto, para conservarlo vivo, se transplanta con su cepellón.

Con esto, es decir, con ese nuevo arte de captar lo real humano, ha dicho María Rosa Lida, se busca presentar al personaje en su intimidad Ahora bien, la intimidad de la vida personal, que nada tiene que ver, claro es, con la interioridad del alma, constituye típicamente un producto burgués. Estrechamente ligado a ello va el aspecto literario que la obra ofrece y que representa una efectiva novedad. Todo ello puede ser indiscutible y la erudición incomparable de la señora Lida de Malkiel se emplea a fondo para demostrarlo.

Tendremos que admitir que La Celestina corresponde a la tradición teatral, que toma de ella sus elementos y que el autor quiso hacer sinceramente una comedia o tragicomedia.

Ese aspecto novelístico hay que atribuirlo a la cultura social de que la obra surge, cuyos supuestos el autor supo elaborar originalmente en esa nueva forma literaria. Es necesario rebajar mucho la opinión tradicional que insiste sobre la poca aptitud de los españoles para el comercio. Los hechos prueban lo contrario. En el auge económico del siglo XV tuvo un papel fundamental el comercio marítimo externo En Italia, la relación de Sevilla y Génova es intensa, y, desde mediados del XV, con motivo de la hostilidad entre Barcelona y Génova, los barcos castellanos tienen una gran actividad que se extiende también a Marsella Un nuevo sentimiento de riqueza que ha sido estudiado por Fanfani, principalmente sobre fuentes italianas, pero que se extiende a toda la Europa occidental 70 mueve, y aun conmueve, el mundo social de La Celestina.

Lo reconocía también, por su parte, el poeta Ausias March:. No querría bienes mal ganados. La inversión de los términos, en el plano del espíritu burgués precapitalista, es clara.

Desde que, en el declinar del Medievo, una nueva mentalidad se anuncia, el fin de enriquecimiento es la ley y toda consideración moral, si no se pierde -en ninguna ocasión, desde luego-, pasa a segundo plano. Vives formulaba así tal estado de espíritu: Pleberio no dice que con honra se hizo rico, sino que, con sus holgados medios, adquirió honras.

Sempronio, con cínico despego, declara que no le mueve ni le importa nada el remedio de su amo, sino salir él de pobreza. La buena y holgada casa en que se alberga la vida personal, íntima, es el símbolo del bienestar económico -luego volveremos a encontrarnos con otra declaración semejante. Ahora tenemos que observar que ese lucro o provecho, generalmente, en el complejo de relaciones sociales de La Celestina , se contabiliza en dinero.

Y en el Rimado de Palacio , el canciller López de Ayala tiene frases semejantes. Hay incluso testimonios que pueden tenerse por anteriores Celestina visita a Calixto otra vez. Celestina solicita recompensa de Calixto por el cordón que tiene. Calixto le ofrece todo lo que ella le pida. Cuando llegan, los cinco se sientan a la mesa frente a una comida abundante; Celestina entona sus alabanzas al vino y recuerda sus días como jefa de nueve prostitutas.

Lucrecia llega a la fiesta y le ruega a Celestina que vea a Melibea, quien sufre de desmayos y el dolor de corazón. En la casa de Melibea, Celestina descubre que Melibea ya arde en amor.

Melibea espera que Celestina tenga capaz al curar su sufrimiento, pero Celestina no le prescribe una cura sino subraya la naturaleza de su situación y arregla una vista con Calixto.

Calixto da una cadenilla de oro a Celestina como pago para su buen trabajo. Cerca la medianoche, Calixto y sus dos criados salen armados hacia la casa de Melibea. Los dos amantes acuerdan verse al día siguiente en el huerto. Declaran que vienen por su parte de la cadena.

Finalmente, Calixto tiene Melibea en sus brazos. Calisto regresa a casa y reflexiona sobre el gozo de haber poseído a Melibea y la deshonra que pueda venirle de la muerte de sus criados. Calixto visita a Melibea otra vez.