Prostitutas hombres natalia ferrari entrevista

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Soy todas estas cosas y elijo hacer porno porque me da la gana". Creo que con la prostitución también puede pasar, porque las putas jóvenes empiezan a no querer tener una doble vida, quieren hablar en primera persona, no que hablen otros por ellas. También no tener prejuicios con el sexo, conocerte a ti misma y ser honesta contigo misma.

Y sobre todo, tener una estrategia, tomar decisiones proactivas e inteligentes. Hay que tener un poco de mentalidad emprendedora. En tu blog contaste que el primer cliente fue muy bien. Fue difícil antes de empezar, estaba en plan "puede pasar esto, puede pasar esto otro Puse el anuncio y me empezó a llamar muchísima gente.

Sentía bastante inseguridad y pasaron días antes de empezar realmente a trabajar. Lo difícil fue superar mis miedos. Un eufemismo que se suele utilizar al hablar de prostitución es "vender su cuerpo". Porque todo el mundo trabaja con su cuerpo. Ahí nadie hace ese tipo de discurso. Mi cuerpo no son los genitales, mi cuerpo es toda yo, y uso mi cuerpo y mi cabeza en el trabajo como cualquier otra persona. Un servicio íntimo con conexión sexual y humana. Dos personas iguales que quieren compartir un momento agradable sin presiones y sin culpa.

Se produce un contexto de cercanía, teniendo claro que soy una persona, no una cosa para que te la folles.

El problema es que la gente que empieza a prostituirse lo hace de forma precipitada por estar en una situación de necesidad. Haces muchas referencias a que proporcionas "un espacio seguro".

Esto no es "el cliente siempre tiene la razón". No, hago muchos filtros porque soy consciente de que no todas las personas que acuden a la prostitución tienen esta idea de las relaciones.

Hablemos del filtro de clientes. He notado que antes tenías en la web el teléfono y ahora lo has quitado. Que llevo dos años trabajando y me he dado cuenta de que me llama mucho idiota. Tengo poca paciencia con cierto tipo de gente.

Cuando pones tu teléfono en internet te llama mucha gente que solo ve tus fotos, el teléfono y te dicen: Ahora pido que me contacten por escrito y eso es muy diferente: Sí, el primer contacto es por correo pero luego te pediré hablar antes de la cita. Quiero escuchar tu voz y asegurarme de que lo tenemos todo claro. Y cuando me he equivocado, ya tenía dudas de antes. Doy pie a que compartan lo que para ellos sea importante. Si alguien quiere algo especial me lo dice y veré si me apetece o no.

Para mí es importante fijar el día y la hora, que tengan claro que va a ser todo con preservativo y que tengan claras las tarifas. Los precios suben si se incluye en la cita salir a comer o acompañamiento a cualquier evento.

Una noche entera son 1. Lo he pensado, pero ahora mismo no me interesa mucho. A mí me gusta tener mi espacio y mi tiempo, no quiero hacer servicios que me condicionen tanto. Pero sí que es importante para mí tener al menos un día libre, que suelen ser los lunes. Y no trabajo los días de regla. Cambia, depende mucho de mi predisposición. Me parece irrelevante hablar de cifras, e incluso invasivo.

Por edad suelen ser de veintimuchos para arriba. Porque después de dos años me he dado cuenta de que es necesario educar a los clientes. Desde el anonimato es normal que digan barbaridades. Es normal que haya gente que piense "ninguna mujer quiere eso". El problema es que mis clientes no son así, pero no escriben en foros.

O escriben en foros de esa manera porque eso es lo que creen que tienen que hacer. Hace falta una regulación específica que se adapte a las demandas de cada tipo de prostitución.

Sí, de hecho me escriben muchas personas diciendo: De entrada digo que se hagan muchas preguntas: A partir de ahí, haz una estrategia para conseguirlo. Por muchos filtros que hagas, es un trabajo que sigue siendo una situación de riesgo. Todas las putas tenemos códigos de seguridad. Nunca me ha pasado nada. Sí, quiero una regulación que acepte que nosotras existimos y que acepte las demandas de cada uno de los tipos de prostitución.

Hace falta una regulación que reconozca las particularidades de la profesión, y eso ahora no existe. Hay estudios que dicen que si en un país se regulariza la prostitución, eso atrae a las mafias de la trata. Sí, he leído sobre eso. Pero vamos a ser lógicos: Si monto una tienda de ropa, eso tiene que estar regulado, no puedo tener a gente contra su voluntad.

Siento que es un trabajo al que puedo dedicarme siempre que quiera. No me lo planteo en ese sentido, cuando no quiera hacerlo no lo haré. Estoy trabajando también en otros proyectos: Quiero hacer contenido propio y rentabilizarlo por mi cuenta. También quiero seguir escribiendo en medios de comunicación, creo que eso puede ser una herramienta muy poderosa para concienciar. En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación.

Alma, Corazón, Vida Viajes. Enrique Villarino Contacta al autor. Tiempo de lectura 23 min. Natalia ejerce como modelo para la eroteca 'online' 'Oh Lilith! Foto cedida por Natalia Ferrari. Radiografía del putero español: El problema es que esas condiciones no existen. Por Miguel Ayuso Una mamada, 10 euros Por Peio H. Sexo en los hoteles de 5 estrellas: Respondiendo al comentario 1.

Recuerda las normas de la comunidad. Por Fecha Mejor Valorados. No admitimos insultos, amenazas, menosprecios ni, en general, comportamientos que tiendan a menoscabar la dignidad de las personas, ya sean otros usuarios, periodistas de los distintos medios y canales de comunicación de la entidad editora o protagonistas de los contenidos.

Mientras tenía ese trabajo estaba haciendo voluntariado en una ONG de derechos animales y sentía que estar en el museo me consumía todo el tiempo y energía que quería usar para lo que verdaderamente me importaba. Así que decidí dejarlo y buscar alternativas. Me convencieron las condiciones que me aportaba y decidí probarlo. Tengo la suerte de tener un entorno muy cercano con quien comparto valores y que me conocen completamente. Desde el primer momento en que empiezo a considerar este trabajo decido compartirlo.

Siempre he recibido apoyo y no he sentido la necesidad de ocultarlo. Es un trabajo que tiene sentido con mi identidad y no hubo ninguna sorpresa para ellos. Al principio tenía miedo. No sabía muy bien cómo sería, me sentía insegura conmigo misma y no tenía claro qué esperar por parte del cliente.

Lamentablemente es muy popular la idea de boca de gente que no es puta de que el cliente es un hombre malvado y nuestro papel es ser sumisa y consentir abusos.

Esto es muy peligroso porque normaliza las agresiones y confunde a las chicas que empezamos a trabajar y no tenemos herramientas o conocidas que nos ayuden a ver que eso no es así. Por suerte, con el primer cliente tuve clarísimo que la posición de poder en la relación pertenece a la puta y que cuando el cliente paga recibe lo pactado.

No tiene derecho a exigir nada y no es mi posición consentir la misoginia de nadie. Durante esos comienzos me sentía con muchas ganas de trabajar, había descubierto un mundo nuevo que me gustaba mucho y me lamentaba no haber empezado antes. Supongo que lo descubro haciendo activismo en la ONG de derechos animales.

En ese momento tenía 19 y para mí fueron muy importantes esos años en mi vida. El feminismo empieza calando primero en mi relación conmigo misma y luego con mis ex parejas. Me empiezo a dar cuenta del origen de las inseguridades que tengo con mi cuerpo y empiezo a detectar que las relaciones que había tenido eran tóxicas.

En mi trabajo el feminismo es una herramienta fundamental para poder trabajar en condiciones éticas. Como he dicho antes, no es aceptable que un hombre se crea con derecho a abusar de ti porque te esté pagando.

Leyendo a compañeras feministas y trabajadoras sexuales es cuando empiezo a declararme como sujeto de derecho con capacidad de decidir libremente sobre mi cuerpo y mi sexualidad y no dejar que me cosifiquen o me quieran tratar como un trozo de carne en venta. He visto una sororidad increíble entre mis compañeras y muchísima fuerza como mujeres siendo una minoría discriminada. El trabajo sexual necesita al feminismo, y el feminismo necesita a las trabajadoras sexuales.

Hemos leído que eres muy selectiva en cuanto a clientes se refiere. Que pones normas para el disfrute mutuo y descartas si esa persona no te transmite confianza.

La prostitución sin relaciones pactadas no es prostitución. Todas elegimos a nuestros clientes y todas tenemos normas. Cuando alguien es forzada a aceptar clientes que no quiere estamos hablando de explotación laboral, trata o violaciones, y eso es delito. Cuando una mujer acepta clientes que no quiere porque la alternativa es no pagar el alquiler, estamos hablando de casos de vulnerabilidad extrema en un sistema que no aporta soluciones a la pobreza, y esto recordemos que también pasa en otros trabajos como el sector doméstico, la agricultura o la construcción.

Las putas empoderadas no somos una excepción. Es bien sabido que dentro del movimiento feminista hay un debate interno acerca de la prostitución.

Por ejemplo, Beatriz Gimeno dice: Se puede decir exactamente lo mismo del matrimonio heterosexual. Pero de la misma manera que la historia demuestra que el matrimonio ha evolucionado y ya no es exclusivamente una unión en donde el hombre adquiere dominio absoluto sobre su esposa, con la prostitución pasa lo mismo.

Pueden existir relaciones éticas entre putas y clientes. El problema no es la prostitución, igual que no lo es el matrimonio, el problema es el machismo y se puede trabajar contra ello sin necesidad de silenciar las voces de todas las prostitutas que pedimos derechos. Dicho en otras palabras. No creo que el sexo tenga que ser un derecho que estemos obligados a dar para asegurarnos que todos puedan conseguirlo, esto es contrario a las libertades personales.

Las prostitutas decidimos poner otro tipo de condiciones, igual de legítimas. En relación a la pregunta anterior. Todos los trabajos nacen desde una relación de poder desigual en el momento en el que alguien necesita dinero.

prostitutas hombres natalia ferrari entrevista Desde el primer momento en que empiezo a considerar este trabajo decido compartirlo. Las putas feministas existimos, y el feminismo no puede existir sin nosotras. Por suerte, con el primer cliente tuve clarísimo que la posición de poder en la relación pertenece a la puta y que cuando el cliente paga recibe lo pactado. Siempre he recibido apoyo y no he sentido la necesidad de ocultarlo. Pero prostitutas hombres natalia ferrari entrevista contra esas cosas no es incompatible con conceder derechos a las trabajadoras sexuales y construir un mundo en donde las mujeres no seamos perseguidas y juzgadas si queremos ser putas. Soy una trabajadora sexual independiente de 25 años que hace poco decidió dar la cara y usar su nombre real para luchar contra el estigma al que nos enfrentamos las prostitutas.

Ambas palabras me parecen necesarias y se usan en distintos contextos. Si ser puta significa ser una mujer que se rebela frente al status quo y usa su sexualidad como le da la gana, no vamos a dejar que la usen para denigrarnos.

Ser puta en una sociedad que nos quiere sumisas es un orgullo. Creo que tiene un fondo putofóbico inconsciente, porque no siento que las personas tengan en mente a una trabajadora sexual cuando usan esa expresión. Incluso así, sigue perpetuando la idea de que ser una puta es algo malo. Es difícil desentenderse de estos modismos, soy la primera que hace comentarios así impulsivamente, así que puedo entender que su uso no esté ligado necesariamente a un odio o rechazo a las prostitutas.

Me apetecía esa independencia y la idea de follar con desconocidos me daba morbo. La prostitución fue el trabajo que mejor se adaptó a mi personalidad y mis intereses.

Supongo que al principio te ocasionaría diversos dilemas internos. Tengo la suerte de tener un entorno que siempre me ha apoyado y no sentí directamente el estigma, estaba segura de lo que quería y entendí que si alguien tenía un problema con ello no era asunto mío.

Y siguiendo con este tema. Cuando descubrí el feminismo no lo entendí y mi primera reacción fue de rechazo. Tiempo después empecé a informarme sobre la lucha de las trabajadoras sexuales y esto me hizo dar cuenta que siempre he sido feminista.

Enriquecerme de la experiencia y el discurso de otras compañeras me ayudó a entender que a pesar de mi privilegio estoy en un colectivo discriminado y marginado, y para mí ser puta es un acto feminista en sí mismo. Fue gracias al apoyo de otras compañeras que entendí el significado de la sororidad y la importancia de hacer llegar a mucha gente un discurso visible y claro para desestigmatizar mi trabajo.

El feminismo tuvo un efecto empoderador sobre mi trabajo, hizo que me diera cuenta que hacía falta hacer activismo y me dio las fuerzas para hacerlo. Cuando empecé no era verdaderamente consciente de la posición social que adquiere una mujer cuando decide ser puta, tampoco me lo tomaba como un trabajo serio.

La suma de esas dos cosas marcó una diferencia en mi forma de trabajar. Empecé a usar el discurso de activismo para construir mi marca y segmentar clientes. Desde el primer momento compartí con mi entorno que estaba considerando trabajar como puta y a nadie le sorprendió.

Las personas que me quieren saben cómo soy y que este trabajo encajaba conmigo. El primer filtro pasa mi web y el contenido que ofrezco. Creo que comunico con claridad el tipo de persona que soy, la experiencia que ofrezco y los clientes que busco. Creo que decir algo así puede sonar clasista. Me doy cuenta de que puede tener una connotación negativa, pero yo lo vivo en primera persona y no estoy de acuerdo.

No creo que debamos adaptarnos a las ideas de la sociedad porque sí, deberíamos cambiar las cosas que no nos parezcan justas o correctas. Natalia Ferrari es tu nombre real. Creo que hay que quitar todo el secretismo y toda la vergüenza que la gente añade a la prostitución. No reconozco que forme parte de mi realidad y no me da la gana de que otro me la añada. Depende de a quién preguntes, te van a recomendar que no des la cara, y el nombre menos.

Te dicen que te va a condicionar en tu futuro, pero yo creo que puedo crear mis propias oportunidades a pesar de que otras personas me vayan a cerrar puertas. Te defines como feminista. Ya sabes que hay un sector grande del feminismo que considera que la prostitución es incompatible con la igualdad. Es que es así. Hay muchas mujeres que luchan contra la trata y la explotación que suelen decir que todas las putas son víctimas, que ninguna lo hace libremente, o que se autoengañan porque no tienen otra opción.

Eso es negar una realidad que existe. Empatizo con las preocupaciones que tiene ese sector del feminismo, yo tampoco quiero una sociedad donde haya relaciones desigualitarias, pero no puedes condenar la profesión en sí misma. No, no lo creo. Es ese sector el que se ha encargado de decir que las putas somos todas víctimas, que estamos explotadas y blablabla. Por eso la gente tiene una imagen de la prostitución como sufrimiento, como mujeres que no valen para otra cosa.

Yo valgo para lo que a mí me dé la gana. La prostitución y la trata son cosas diferentes: Le diría a la gente que vaya a putas independientes. Lo malo de esos foros es que se genera la sensación de que si no muestras una actitud sumisa y complaciente, vas a tener menos clientes.

Me pasó con el tema de los servicios sexuales. Veía que muchas hacían sexo anal y felaciones sin condón. Pensé, "si no hago esto no voy a trabajar". El problema es que la gente que empieza a prostituirse no hace un estudio previo, ya que suelen partir de una situación de necesidad importante y lo hacen de forma precipitada.

Y que las asociaciones no son interlocutores sociales relevantes porque no son representativas de la realidad de la prostitución. Volvemos a lo de antes, "hay miles de víctimas" Que la trata existe y que hay miles de víctimas por toda España es una realidad evidente. Pero es que la trata y la prostitución son dos cosas distintas. Tienes que dejar que esas asociaciones eduquen a los clientes, eduquen a las putas Siempre tuve un interés a salirme de la norma, la idea de la mujer fuerte y con libertad sexual.

Es algo que siempre tuve en mí, empecé a masturbarme desde que era muy joven y siempre lo vi como algo natural, nunca como algo malo. Cuando empecé a considerar la prostitución como una posibilidad, descubrí que una amiga mía se estaba prostituyendo desde hacía un año. A los 16 años empecé a trabajar en McDonald's y duré tres días. Estuve tres años de vigilante en un museo, dando vueltas en una sala. En general no se considera un trabajo digno, no es un trabajo que la gente quiera para sus hijas.

Nadie lo pone al mismo nivel que Yo quiero que mis hijas, o cualquier persona a la que tenga aprecio, hagan lo que quieran con su vida y hagan las cosas que les llenen y les hagan sentir bien. Es importante reconocer que hay un sector de personas que se sienten a gusto con este trabajo. Podemos decir que es un trabajo como otro cualquiera, pero las cifras de agresiones a prostitutas son terroríficas. Seguramente ese hombre tenga relaciones similares con otras mujeres en su vida.

Las putas que conozco han sido agredidas por parejas o exparejas, pero solo en casos excepcionales por un cliente. Es habitual escuchar que si una chica se mete a puta es porque viene de entornos difíciles, de familias desestructuradas Vine a España desde Argentina cuando tenía 11 años. En mi caso personal, nunca he tenido vínculo afectivo con mi familia. A los 18, en cuanto legalmente pude, pero a los 14 ya quería hacerlo.

El tema es que cuando dices estas cosas refuerzas los mitos de la gente: A los 16 años empecé a trabajar en el McDonald's y duré tres días. Luego estuve también de teleoperadora y tampoco duré mucho, era insoportable. A los 17 empecé a trabajar en un museo Eso lo hice durante unos tres años. Primero por la autonomía: En ese sentido es el trabajo ideal. Cuando quiero, me voy donde sea. Luego, trabajas poco y cobras mucho. Normalmente vienen con sus parejas heterosexuales.

Hay muchos factores a tener en cuenta. Mucha gente cree que las putas somos mujeres sucias que vendemos nuestro cuerpo para las perversiones de hombres misóginos. Si partimos de esa idea, tiene sentido que las mujeres no lo vean como algo atractivo. Por otra parte, las mujeres hemos tenido históricamente una represión sexual muy fuerte.

Si miramos la biología, podemos ver que los hombres tienen la parte del cerebro relacionada con el sexo el doble de grande que en las mujeres. En resumen, nuestro nivel de testosterona es considerablemente inferior, cargamos un legado de cultura machista que nos señala si vivimos nuestra sexualidad libremente y hay mucho rechazo hacia la prostitución.

Creo que esas son las razones principales por las que las mujeres van menos de putas. Como he dicho antes, nuestros niveles de testosterona son indiscutiblemente distintos. Los hombres no tienen el mismo nivel de interés sexual a lo largo de toda su vida y nosotras tampoco. Somos diferentes biológicamente y culturalmente, es difícil no verse influenciado por esas cosas. Creo que las personas, pese a la herencia de cada sexo, podemos ser lo que nos dé la gana ser y no se nos debería juzgar siempre en conjunto.