Estereotipos en las mujeres prostitutas coche

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Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad. Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina.

Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar. Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto. Solemos ver a las prostitutas como unas desgraciadas, marginadas y desamparadas, y nos negamos a admitir, nos escandaliza, que las prostitutas puedan experimentar una serie de placeres en el ejercicio de la prostitución. Carla reconoce la existencia de estos placeres y habla de ellos.

Señala la sensación de riesgo, que le excita, el placer de la transgresión y el de sentir poder o dominio sobre los clientes, sobre todo durante la negociación del precio del servicio. Ante esto, a Carla le atemoriza y produce ansiedad pensar en el futuro e insiste en la necesidad de que las prostitutas aprendan a ahorrar para enfrentar su vejez.

Solemos tener, configurar y necesitar una imagen estereotipada de las prostitutas, en virtud de la cual son víctimas de sí mismas, de la sociedad y de los hombres 14 , unas perdedoras, unas desventuradas de quienes compadecerse. Pero esta imagen es eso: De hecho, Carla, como otras prostitutas, no se amolda a ese tópico: Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos.

No quiero ser víctima de estos sufrimientos: Para ella la prostitución es un medio para alcanzar y mantener su libertad, su autonomía, su independencia. Es un medio que le permite eludir el papel tradicional de esposa y madre, así como su dependencia económica con respecto a un varón. Esta falta de amoldamiento al estereotipo conturba a los prejuiciadores. Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución y a sus posicionamientos sobre ésta.

Las feministas tenían de las prostitutas la imagen de unas mujeres excluidas y malhadadas, que se han visto forzadas por las circunstancias a ejercer la vil prostitución, de quienes esperaban que entonasen un mea culpa por vender su cuerpo a los hombres, que se mostrasen arrepentidas por lo que hacían y que quisieran dejar de hacerlo. Pero Carla, Pia y muchas otras prostitutas desbaratan esta imagen: Las feministas no aceptaban esta posición: Elegí hacerlo, nadie me ha obligado, me gusta, quiero seguir haciéndolo porque es un oficio que me va bien Carla ni muestra arrepentimiento por trabajar de puta ni quiere ser redimida por ello.

No se presenta como víctima y el trabajo sexual que desempeña para vivir lo hace porque quiere, en la misma medida o con los mismos condicionamientos en su elección que pueden tener otras muchas personas a la hora de conseguir un trabajo con el que ganarse la vida.

El libro de Carla Corso y Sandra Landi escandaliza porque problematiza los estereotipos que discursos de uno u otro tipo, tanto moralistas como feministas, han establecido sobre el mundo de la prostitución. Carla no nos presenta la historia de una mujer marginal e infeliz, apenada por lo que hace, sino que se presenta como una mujer que ha escogido lo que hace y que, gracias a los recursos que su trabajo le proporciona, vive felizmente, disfruta de la vida. No quiero concluir el presente texto sin antes disipar tres posibles malentendidos que hubiesen podido suscitarse a tenor de lo dicho hasta aquí.

Carla se sabe, de hecho, diferente y, como ella misma recoge en su relato, hay muchos tipos de prostitución 16 recordar esta diversidad es, en parte, una de las intenciones del presente texto.

Carla reconoce no ser representativa de cómo son, qué desean y qué hacen muchas prostitutas; se reconoce diferente de las otras prostitutas, quienes también la ven a ella como distinta De hecho, Carla también padece y nos relata los aspectos negativos de su experiencia prostitucional, la violencia sobre todo.

Nos narra sus males, lacras y peligros. Señala que lo peor del ejercicio de la prostitución no es la venta del cuerpo y la supuesta enajenación que ello conllevaría. Otro aspecto especialmente desagradable de la prostitución es el desprecio social con que se trata a las prostitutas. Lo que a éstas les impide relacionarse con cierta normalidad con personas conocidos, amigos, etc.

Son los otros quienes, en gran parte, obliteran a las prostitutas las posibilidades de vínculo social y no ellas mismas. Lo que en parte me ha interesado ha sido mostrar, también en los modos prostitucionales, las capacidades de lucha de las mujeres, mostrarlas como sujetos activos capaces, dentro de sus condicionamientos y posibilidades sociales, de luchar por su libertad. La vida de Carla es sobre todo la historia de una conquista de libertad y de una negativa a renunciar a lo que se desea y a asumir las renuncias que la asunción de los papeles femeninos heterónomos conllevan.

Libertad que se conquista muchas veces contra las cadenas que, de uno u otro modo, los hombres su padre, sus patronos, los proxenetas, sus clientes, etc. En esta línea, pueden leerse en castellano y resultan asequibles, entre otros: La invasión de los instintos vegetativos y de las bajas pasiones es tal que las facultades superiores terminan embruteciéndose. Confunden lo verdadero con lo falso, lo malo con lo bueno, lo bello con lo monstruoso. En la prostituta activa no cabe hablar de generosidad en sentido propio, sino de degeneración caracterial.

Es pesimista, fatalista, supersticiosa y vive de mitos novelescos alimentados por una imaginación a veces desequilibrada. Entre su padre y su madre existía una relación de amor-odio y de víctima-verdugo. Ahora, sin embargo, estaba casada con un hombre bien y completamente normal, pero ella no soportaba la vida normal, la cotidianidad digamos. No tenía ninguna necesidad de prostituirse. Se prostituía para salir, para ser libre, para vivir en los hoteles, para vivir al día Follaba gratis sólo con los americanos negros.

Iba frecuentemente a las bases militares americanas para conocer gente nueva, para socializar. Eran mujeres como yo, sólo que hacían otro trabajo. Yo también tenía esa posibilidad: Estaba rígida, y la cosa terminó en treinta segundos: Él me dio el dinero, y después volvió a buscarme, pero no a follar, no; me trajo un regalo Descubrí cómo estaba hecho mi cuerpo. Era una cosa estupenda. Descubrí que, hasta ese momento, los hombres se habían limitado a usar mi cuerpo.

Así que comencé a decidir. No se tiene la posibilidad de filtrar a los clientes, muchas llamadas no se concretan en citas las realizan por curiosidad o para insultar, se cambia de idea y no se acude a la cita concertada , hay que estar pendiente del teléfono, se producen llamadas intempestivas. Hacer que el cliente eyacule antes de follar: Apenas llegan, los tienes que masturbar un poquito para que tengan una erección. Haces que se corra así. Él no tiene que saber que lo has hecho a propósito para que llegue al orgasmo.

Bueno, hago un poco de teatro, y ellos se convencen, se quedan convencidos de que han tenido una relación anal. Pagan bien y yo les engaño. Quiero poder comer bien, dormir cómoda, pagar a la mujer de la limpieza, tener un bonito coche, joyas, viajar.

La niña llevaba un patinete que parecía, por la habilidad con la que lo manejaba, una extensión de sí misma. El reportaje que yo tenía en la cabeza se me había venido abajo afortunadamente , porque era el reportaje sobre un estereotipo que esta mujer demolió meticulosamente a lo largo de las horas que estuvimos juntos.

Marga Carreras empezó a prostituirse a los 18 años. Se ganó la vida desde los 14, en una casquería del mercado de la Boquería, en Barcelona, donde entraba a las cinco de la madrugada y salía a las dos de la tarde.

Cuando cerraron la casquería y se quedó sin trabajo, decidió hacer la calle. Las putas iban a comprar acompañadas de sus clientes, y comían en los restaurantes de los alrededores. Había numerosos meublés y pensiones u hoteles cuyas habitaciones se alquilaban por horas.

Su primer cliente -dice- llevaba una camisa de Farreras, carísima, con el cuello muy sucio. Pidió un servicio de 6. El cliente tenía unos 40 años. Desde entonces cogí la costumbre de mirar los cuellos de las camisas. Me cuenta todo esto mientras cenamos en compañía de otra prostituta, Antonia nombre supuesto , e Isabel Holgado, una antropóloga que trabaja en LICIT, la organización catalana que da apoyo a las putas y que lucha por la regulación del sector.

Hemos elegido la terraza de un restaurante del puerto porque hace muy buena noche. Mientras hablamos, la niña, que liquida su plato en dos minutos, va y viene de un lado a otro sobre su patinete completamente ajena a nuestra conversación.

Marga me ha dicho que podemos hablar con confianza delante de ella, pues sabe perfectamente a qué se dedica su madre. No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo. Este silencio es muy significativo, pues gracias a él, y dado que hablamos de una actividad muy desacreditada socialmente, se carga el peso de ese descrédito sobre la mujer.

De hecho, nos referimos a ella con el término peyorativo de puta. Los hombres, en cambio, son clientes. No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago. Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada.

La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería. Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola. Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma.

Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza. Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes. El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum.

Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde. Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano. Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo. En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas.

Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren. De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos.

A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia. La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias.

Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación. Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana.

Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje. Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar.

Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa.

Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme.

Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella.

Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí.

Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida. Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa.

Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra.

Se mantienen como actividades desregularizadas laboralmente, con escasa cobertura legal y protección social y con salarios que no alcanzan los límites del mínimo interprofesional. La correlación inversa entre logro económico y prestigio social, que se da en todas las tareas tradicionales femeninas, llega a su mayor expresión en el caso del trabajo sexual, en que las ventajas de unos ingresos medios ligeramente superiores a los salarios mínimos se anulan socialmente con un incremento enorme de la estigmatización, que incluye la violencia simbólica de negarle a su actividad, la condición y dignidad de trabajo.

Así a las estigmatizaciones que acompañan para las mujeres la utilización de su sexualidad fuera de los marcos establecidos como correctos, se agrega la desvalorización de los sectores con pocos recursos económicos. En general, las prostitutas suelen ser mujeres pobres. Esto va desde la pérdida legal de derechos económicos que afecta a las viudas, a la falta de reconocimiento a las parejas de hecho y a las parejas homosexuales y la falta de reconocimiento de su actividad como un trabajo, que padecen las prostitutas.

La falta de estos reconocimientos aumenta la vulnerabilidad de cada sector y deja a las mujeres indefensas ante la arbitrariedad institucional. Las personas a las que se "protege" pierden autonomía y capacidad de organización. Sólo una cobertura legal apropiada permite el empoderamiento. En el caso de las trabajadoras sexuales, se las ve como víctimas, siempre engañadas o manipuladas, y se las marginaliza de los colectivos profesionales o de las asociaciones vecinales.

Se habla sobre ellas pero sin escucharlas. Tampoco se respeta su imagen en los medios de comunicación, ya que sólo son noticia cuando su situación particular permite reforzar los prejuicios previos. De una manera perversa, se manifiestan contra ellas los prejuicios raciales o étnicos y las condenas moralistas, cubierto todo ello de un lenguaje proteccionista. La fuerte discriminación social referente a la prostitución se apoya en las especificaciones de género imperantes en nuestra sociedad.

Se han construido modelos de cómo deben ser los hombres y cómo deben ser las mujeres, y esto determina las expectativas, los premios y las sanciones. Sin embargo, estos modelos funcionan de acuerdo a lógicas diferentes, mientras el modelo masculino se apoya en elementos de autorrealización que tienden a hacerlo atractivo a sus destinatarios es un modelo que se generaliza a partir de los premios que ofrece, tales como autoestima, logros económicos y poder el modelo femenino implica un gran nivel de exigencias y pocas compensaciones, por lo que se impone a través de sanciones y castigos materiales o simbólicos.

El principal de estos castigos es la violencia simbólica de la discriminación, aunque implica también violencia material escalonada desde el maltrato al asesinato. La estigmatización social reservada a las mujeres que se apartan de la norma de brindar gratuitamente su tiempo y su trabajo a los hombres, se concreta en un fuerte rechazo a las prostitutas. La desvalorización de este sector se mantiene así por la función pedagógica que cumple con respecto a las mujeres no prostitutas.

La prostitución quedaría como una profesión y una posible oferta de trabajo para toda mujer en paro. Se mandaría el mensaje a las mujeres y nenas de que si algo fallase en sus vidas podrían recurrir a la alternativa de ser prostituídas. Pero esta discriminación agresiva de las trabajadoras sexuales se apoya también en otro elemento ligado a la construcción social de los géneros. Me refiero al arquetipo viril.

Cuando se enfrentan con las prostitutas que no dan amor y sólo prestan sus servicios por un precio convenido, encuentran que esta relación negociada mortifica su ego, y restablecen simbólicamente el equilibrio, despreciando y desvalorizando a sus interlocutoras en la relación pactada.

Desde el punto de vista de la discriminación por clases sociales, hay que tener en cuenta que la prostitución es un "mal trabajo", desagradable y mal pagado, pero que constituye una actividad refugio con la que se ganan la vida en cada país miles de mujeres con cargas familiares o necesidades económicas urgentes.

Las prostitutas vistas como pecadoras que pueden ser salvadas o como víctimas a las que se debe ayudar, forman parte del imaginario de su clientela tradicional.

Los militantes de izquierda, por su parte, suelen compartir con el modelo religioso algunos tics salvacionistas y una visión puritana del mundo, que los ha llevado a acercarse tarde y mal al problema de la variedad de las manifestaciones de la sexualidad y a la posibilidad de entender el sexo pagado.

La identificación de las trabajadoras sexuales como víctimas, carentes de proyectos propios y necesitadas de una intervención exterior que las salve de su triste situación, se corresponde entonces con el discurso de algunas corrientes del feminismo radical 8 , que asumen una idea demasiado general de las mujeres y se autoasignan su representación.

Grupos que han sufrido a lo largo de la historia ofensas y valoración negativa, que debilitaban sus posibilidades de acceder a una ciudadanía completa, suelen desarrollar una estrategia de reconocimiento que implica asumir la representación de otros sectores a los que a su vez se ignora o se reconoce de una manera distorsionada.

También hemos trabajado como prostitutas y no nos avergonzamos porque esta ha sido la forma por la que hemos sobrevivido durante generaciones.

El problema se agrava si al campo de prejuicios socialmente construidos sobre la prostitución, se agregan las estigmatizaciones racistas y xenófobas. Esto da campo para nuevas elaboraciones victimistas, desarrolladas por asociaciones abolicionistas que con el discurso de salvar a las mujeres de la esclavitud y de la trata, realmente les niegan su capacidad de actuar y de decidir, con lo que dificultan objetivamente la persecución de las redes mafiosas, al medir todas las infracciones con el mismo rasero.

Pero los contenidos de las sanciones legales y la ideología en que se apoyan han ido cambiando. En la "Convención por la represión de la trata de seres humanos y de la explotación de la prostitución de otros", aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 2 de diciembre de , que entró en vigor el 25 de julio de , se ponía el énfasis en penar la prostitución o su incitación, aunque hubiera consentimiento de las personas afectadas Art.

Castigaba a quienes dirijan, financien o alquilen casas de prostitución y a quienes se beneficien económicamente de la prostitución de otras personas Art. Como aspecto positivo de este convención, puede señalarse que promovía la abolición de todo tipo de inscripción en registros especiales de las personas que se dedicaban a la prostitución.

El punto 3 de las consideraciones especifica: Si bien en el punto 4, cuando habla de prevenir, reprimir y castigar la trata de personas, insiste en particularizarla en niños y mujeres con lo que se mantiene el criterio anterior de considerar a éstas como menores el punto 5 se centra en la infancia: Este cambio de perspectiva puede apreciarse claramente en el articulado.

También se castiga si se ha empleado fraude o engaño o si se ha hecho abuso de autoridad. Con el fin de la explotación del trabajo o de los servicios de esta persona, comprendidos bajo la forma de trabajo o servicios forzados u obligatorios, de esclavitud o de servidumbre, o con fines de explotación de la prostitución de otros y otras formas de explotación sexual, incluida la pornografía.

La prostitución se ha desplazado del centro de la campaña a constituirse en un campo, entre otros, en que la trata de seres humanos puede concretarse. La polémica sin embargo, dista de estar zanjada y los acuerdos internacionales reflejan un precario equilibrio entre opiniones contrapuestas.

En el Informe del 15 de abril del , que no es una resolución oficial sino un documento de propia iniciativa de la "Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades de la UE", se vuelven a incurrir en algunas de las confusiones anteriores. La ponente plantea que. Las recomendaciones se centran en combatir la pornografía en internet y en la publicidad, pero reconocen la libertad de los estados miembros para legislar al respecto, la necesidad de contar con la participación de las personas implicadas y de evitar medidas que contribuyan a la marginación e ilegalización de las mujeres inmigrantes.

De todos modos la diferencia de posiciones y la dificultad de llegar a acuerdos resulta evidente si se constata que incluso en el seno de esta comisión el informe se aprobó por un escaso margen de votos once a favor y nueve en contra. Siendo el comercio sexual un simple intercambio económico sin mayor trascendencia que la que quiera otorgarle una sociedad donde todo servicio supone una contraprestación lucrativa. Considerar que es la prostitución en si misma y no algunas de las formas en que puede ejercerse una actividad degradante y una forma de violencia contra las mujeres.

Necesidad de adoptar un enfoque basado en los derechos humanos. Es pesimista, fatalista, supersticiosa y vive de mitos novelescos alimentados por una imaginación a veces desequilibrada.

Entre su padre y su madre existía una relación de amor-odio y de víctima-verdugo. Ahora, sin embargo, estaba casada con un hombre bien y completamente normal, pero ella no soportaba la vida normal, la cotidianidad digamos. No tenía ninguna necesidad de prostituirse.

Se prostituía para salir, para ser libre, para vivir en los hoteles, para vivir al día Follaba gratis sólo con los americanos negros. Iba frecuentemente a las bases militares americanas para conocer gente nueva, para socializar. Eran mujeres como yo, sólo que hacían otro trabajo. Yo también tenía esa posibilidad: Estaba rígida, y la cosa terminó en treinta segundos: Él me dio el dinero, y después volvió a buscarme, pero no a follar, no; me trajo un regalo Descubrí cómo estaba hecho mi cuerpo.

Era una cosa estupenda. Descubrí que, hasta ese momento, los hombres se habían limitado a usar mi cuerpo. Así que comencé a decidir. No se tiene la posibilidad de filtrar a los clientes, muchas llamadas no se concretan en citas las realizan por curiosidad o para insultar, se cambia de idea y no se acude a la cita concertada , hay que estar pendiente del teléfono, se producen llamadas intempestivas.

Hacer que el cliente eyacule antes de follar: Apenas llegan, los tienes que masturbar un poquito para que tengan una erección. Haces que se corra así. Él no tiene que saber que lo has hecho a propósito para que llegue al orgasmo. Bueno, hago un poco de teatro, y ellos se convencen, se quedan convencidos de que han tenido una relación anal. Pagan bien y yo les engaño. Quiero poder comer bien, dormir cómoda, pagar a la mujer de la limpieza, tener un bonito coche, joyas, viajar.

Después sólo tienes que salir dos horas y siempre consigues juntar algo. No tienes que esperar a final de mes, no tienes que esperar a que te acaben de pagar, es un dinero que tienes antes, antes de trabajar, y lo puedes ganar cuando quieras, por la mañana, por la tarde, a cualquier hora del día.

Así que, pongamos que tenga cien mil, las gasto tranquilamente, porque sé que aunque sean las doce de la noche Sobre los mecanismos y procesos de victimización de la prostituta, resulta de interés consultar James Posteriormente, en los años setenta con Priscilla Alexander y durante los años ochenta con Gail Pheterson véase, por ejemplo, El prisma de la prostitución , algunos sectores del movimiento feminista reorientaron sus planteamientos.

Distingue distintas formas o modalidades de prostitución, condiciones y realidades muy diferentes, algunas opuestas entre sí: Se trata de mujeres que sufren violencia y la mayoría no han elegido trabajar en la prostitución, sino que han sido engañadas y traídas aquí con la promesa de un trabajo.

Con lucidez, Carla señala como muchos de los problemas de las inmigrantes prostitutas derivan de la legislación de extranjería existente. No obstante, también se avergonzaba por avergonzarse de esto. Consistiría este prejuicio en considerar a la prostituta como un personaje transgresor y revolucionario, que desarrolla formas de vida alternativas y emancipatorias a las alienaciones del orden establecido la teórica feminista Judith Belladona ha sustentado tesis en esta línea.

Esto es algo en lo que coinciden también otras prostitutas en sus testimonios y relatos; véase, por ejemplo, De Paula Misère sexuelle et prostitution 19e siècle. Barcelona, Fundació Caixa de Pensions. Prostitution in America Realidades humanas en el negocio internacional del sexo. Cambridge, Cambridge University Press. Algunas obras literarias han plasmado esa imagen negativa, a la par que han contribuido a difundirla y asentarla.

Pero existe también toda una literatura, narrada o escrita por las mismas prostitutas, cuya lectura nos permite cuestionar, relativizar y desmontar algunos de esos estereotipos. En esa línea, Retrato de intensos colores , la narración de vida de la prostituta Carla Corso, escrita por Sandra Landi, es un libro de interés. ABSTRACT One does not need to search too deeply in order to see the stigmatizing images and conceptions that exist regarding women that practice prostitution.

Some literary works capture this negative image, while at the same time they contribute to its diffusion and consolidation. But there is also much literature, narrated or written by prostitutes, whose reading allows us to question, soften, and dispel some of these stereotypes. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar.

El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes.

Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial.

Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme. Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella.

Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida. Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa.

Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años.

Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes. José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad.

Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí.

No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma. Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión. Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años.

Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval. Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas.

Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona.

Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta. Todas se muestran preocupadas por la situación del sector. Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores.

Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias. Nuestra llegada es bien recibida.

estereotipos en las mujeres prostitutas coche Las mujeres y el Estado Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución prostitutas de granada prostitutas en santiago a sus posicionamientos sobre ésta. El problema afecta a todos los trabajos considerados tradicionalmente femeninos, aunque de una manera diferente. Nuestra llegada es bien recibida. Todo en ella parecía tan rutinario como las horas de aquel domingo por la tarde en el que yo había viajado a Barcelona para hacer la sombra de una puta. Se mandaría el mensaje a las mujeres y nenas de que si algo fallase en sus vidas podrían recurrir a la alternativa de ser prostituídas.