Libros de prostitutas prostitutas feministas

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Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Me veo otra vez en la calle. Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires.

No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel. Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema. El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje.

Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva. El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía.

Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Tuve que llegar hasta ahí para decir: Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto. Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma.

Esa noche no huí. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar. Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal.

Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo. Necesitaba decir en voz alta: Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta.

Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: Esa noche me pregunté: En la prostitución no se puede cultivar afectos.

Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere. Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo.

Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer.

Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha. Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme.

Muchos meses me llevó poder decir: Empecé a aceptarme como soy y a tener voz propia. Fue un proceso rico en emociones y sensaciones. La prostitución tiene una dialéctica: Desde entonces trabajo mucho con mi persona y me cultivo, leo mucho, me gusta aquello que tenga que ver con los problemas sociales, la filosofía, aunque a veces no la entiendo, me encanta leer filosofía; también me gusta la psicología.

Todo esto lo conseguí cuando me vi a mí misma. La puta no mira su cuerpo porque su cuerpo es un campo de batalla. Y por eso una lo rechaza. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito. Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia. Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida. Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato.

Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes.

Ustedes hagan lo que quieran con eso. Es mi primer viaje a Europa. Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual.

Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales que intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual. El que decide es el varón prostituyente, el proxeneta, el Estado y los organismos internacionales.

La puta acaba su vida siendo puta y pobre. Y muchas mueren solas y sin que nadie reclame sus cuerpos de la morgue. Eso explica que también los asesinatos de putas no sean considerados femicidios. Nadie habla de eso. No me refiero al encierro literal, sino a sus efectos.

Hay que ver lo que encierra la paradoja. El pene es como una picana. Son tan tremendos los efectos provocados en tu cuerpo y en tu mente, que el olvido forma parte de la experiencia que envuelve al campo de concentración.

Lo primero que escribí cuando empecé a reconstruir mi vida fue: Para mí también es una necesidad escribir. Y por eso el sistema necesita vendernos a las mujeres empobrecidas un falso discurso progresista de derechos. Si es que una llega viva a la jubilación. La mayoría de las putas no llega a la vejez. Y si llegas a vieja como puta no vales nada. Las putas viejas cobran una miseria por un servicio. Una mujer que realiza un trabajo sexual no es una mujer sino una boca, una vagina y un ano.

A eso nos reduce ese trabajo, no somos personas, no tenemos un cuerpo las putas porque un cuerpo es un todo. No les importa la salud de las mujeres. La puta no tiene pulmones, no tiene ojos, no tiene sentimientos… Solo tiene boca, vagina y ano. Llamemos a las cosas por su nombre, le choque a quien le choque.

En Argentina las que defienden el trabajo sexual dicen que hay que inscribirse como monotributista autónoma. Hablo con ejemplos del lenguaje fiolo , un lenguaje que tapa, maquilla y distorsiona la realidad. Lo hace en la vagina o en el ano de la puta. Después viene el completo, con o sin preservativo, el varón te penetra por la boca, después por la vagina y al final eyacula en el ano de la puta. El otro servicio sexual es la lluvia dorada: Lo que me hicieron a mí, tan frecuente, un bautismo: Todo el mundo que defiende el trabajo sexual no describe a qué se le llama trabajo sexual.

Los junto en grupos y les pido como ejercicio que me definan el delito, en qué consiste. Así describen el delito de un asesinato. En cambio, los jueces describen el delito de trata: Esa es toda la descripción que hacen en sus relatos judiciales.

Unos abogados de Mendoza me dijeron: Los invité a que ellos como varones describieran esa violencia que otros varones practican impunemente con las mujeres prostituidas. Y les costó hacerlo. En la trata no se llama a las cosas por su nombre.

Porque las mafias vienen por nuestras niñas, porque cada día aumentan la prostitución y la trata… Mi madre cuando me parió no dijo que Sonia iba a ser la puta de la familia. En el , después de la presentación de mi libro Ninguna mujer nace para puta , me tuve que ir a Bolivia y mandar a mi hijo a otro lado ya que me persiguieron varios fiolos en Buenos Aires.

Por todo esto mis hermanas no desean que siga en esta militancia. Trabajo mi miedo cada día, de otra manera no podría ni salir a la calle. Describo en la pizarra tres situaciones: Muchos no saben describirlo simplemente porque no saben qué es. Los adolescentes son muy perceptivos y lo entienden bien. Ellas llevan menos dinero que ellos y la mayoría de las veces solo tienen plata para pagar la entrada del boliche y no para pagar la jarra.

Entonces muchos chicos en los boliches negocian: Algunas chicas aceptan esas reglas del juego y hasta les parece gracioso. Y a ellos les digo: Y ahí empezamos un debate sobre cómo se hace el amor y terminamos haciendo un relato de cómo hacer el amor… Después les enseño cómo usar los preservativos, a las chicas les enseño cómo negociar, a que aprendan a tener sexo desde el cuidado y el placer.

No separo la educación sexual de la prevención de la prostitución. El regreso fue lamentable. Y no sólo él. Pasó lo mismo con casi todos sus amigos. Entonces, cuando el fin de semana siguiente Felipe, uno de ellos, se quedó solo en la casa porque los padres viajaron, contrataron a una puta, una de esas que aparecen en el rubro 59 de Clarín.

La recibieron, era una negra dominicana fea y gorda, dice, la hicieron pasar al dormitorio y uno a uno cantó presente allí. Y hubo otro hecho casual que fue determinante. Cayó en mis manos en mi pantalla L'homme en question. Le processus du devenir-client de la prostitution , una investigación realizada en Francia y auspiciada por el Mouvement du Nid.

Después de dos años de iniciada; después de haber distribuido De ahí que, cuando se apeló a proyectos para prevenir el clientelismo, si bien surgieron iniciativas que pasaban por diferentes formas de penalizar a los clientes, triunfaron, sobre todo, aquellas medidas educativas destinadas a lograr una mayor igualdad entre los sexos.

Igualdad que se instale allí donde las representaciones arcaicas acerca de la sexualidad -masculina, animada por deseos irrefrenables, y femenina: Fueron convocados a través de avisos que aparecieron en los diarios también en periódicos de distribución gratuita bajo la siguiente consigna: De modo tal que la mayoría de los clientes habituales y los consumidores ocasionales explican su debilidad por las prostitutas en función de su timidez, del temor a las mujeres o por otras inhibiciones.

Ubican el by pass a la prostitución cuando el contacto con las mujeres verdaderamente deseadas se les ve dificultado. En este grupo se encuentran los varones que fundan su misoginia en experiencias conyugales desastrosas; esas guerras de los Roses , divorcios controvertidos, que vinieron a confirmar lo que siempre sospecharon: Son varones que responsabilizan al feminismo por la pérdida de los valores tradicionales al tiempo que añoran las épocas en que los hombres dominaban y ellas se sometían delicada y dulcemente a sus deseos.

Para ellos, un abismo separa a la compañera afectuosa y cariñosa que han elegido como madre de sus hijos, del personal mercenario que contratan para satisfacer sus necesidades. Esto es, una relación en la que la corriente erótica no ha de verse sacrificada en su totalidad a raíz de su proximidad con la corriente cariñosa, sino que queda libre de conquistar en parte, solo en parte, el acceso a la satisfacción en la realidad. Estos varones sólo pueden ligarse sexualmente con mujeres que ni por lejos evoquen los objetos incestuosos prohibidos ya que su vida erótica permanece disociada en dos direcciones: Si aman a una mujer, no la desean y, si la desean, no pueden amarla.

En las prostitutas buscan mujeres a las que no necesitan amar para poder desear. A diferencia de los varones del grupo anterior, los que culpan a la sociedad y responsabilizan al feminismo por empujarlos al consumo de prostitución, éstos son varones escencialistas, varones que culpan a la naturaleza. Por lo tanto, se resisten a inscribir las relaciones sexuales con prostitutas como un signo evidente de infidelidad, ya que para ellos solo hay ahí un contacto puntual sin que circule afecto alguno.

Mientras la mayoría se queja de experiencias que los dejan defraudados, desconformes y decepcionados, otros prefieren aceptar que se sienten ridículos y patéticos por tener que recurrir a la prostitución. La atribución de la actividad para todo aquello que se identifique como masculino; la asociación de la pasividad con lo femenino, queda desmentida allí donde el varón se instala en el lugar pasivo del hijo o del alumno ante la prostituta.

Uno de los motivos frecuentemente invocados por los clientes -el acceso a las relaciones sexuales con mujeres a las que no podrían conquistar por otros medios- caduca cuando eligen prostitutas alejadas del ideal estético.

La presencia del dinero no es un dato menor ni una presencia contingente en el acuerdo. El pago garantiza que el deseo de la mujer quede siempre en suspenso. La pasión sexual a precio fijo y por un lapso de tiempo pautado, la condición de descartable convierte a la prostituta en prima hermana de la esposa frígida. Ambas -frigidez y erotismo comprado- se encargan de atenuar el temor del hombre al cuerpo y al deseo de la mujer.

El no te ha dado dinero para que te acostaras con él. El te pagó para te marcharas no bien hubiera acabado. La relación sexual es sólo un medio para ejercer el poder que la degradación del objeto amoroso como fin, testimonia. Cuando la dominación se ha erotizado, la explotación se ejerce para controlar y expropiar a las mujeres de su deseo. En el culto de la virilidad, el ritual que tiene al prostíbulo de parroquia y a la prostituta por sacerdotisa, se despliega el intento fallido de convertirse en hombres.

Abuso sexual en la infancia. University of Chicago Press: No es que sea afirmada por el hombre, sino que se afirma ella misma, en ella misma y en el hombre. Inicio Artículos Revistas Libros Blogs

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No me había dado cuenta hasta qué punto se vigilan entre sí. Por otra parte, decirles que considero que el texto es honesto, dentro de sus límites. Nosotras cambiamos la historia. Barcelona 14 de Marzo de No me molesta, pero no es lo que busco. Pensaba que estarían descansando antes de volver a sus casas. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. Las mías, las de entonces, fueron sólo intervenciones convencionales frente a las asociaciones en las que mis pacientes hacían referencia al trato con prostitutas. Somos siete hermanas mujeres. Juntos, han aportado a la denuncia del maltrato infantil, al prostitutas desnudas calle prostitutas collblanc del niño apaleado. Comía lo que encontraba en la basura porque no sabía pedir. Guerreras, vulcanólogas, artistas o mujeres barbudas son algunos de los personajes que pueblan los dos libros con los que Pénélope Bagieu trata de recuperar de la Historia a aquellas mujeres silenciadas con el tiempo.